sábado 6 de febrero de 2010

14 de Febrero FIESTA AÑO NUEVO CHINO Y CELEBRACION DEL PRIMER AÑO DE VIDA DE AFAM




Queridos amigos de AFAM, se acerca el año nuevo chino y nuestra esperada fiesta de celebracion de nuestro primer aniversario...


Se ha decidido hacerla coincidir con el 14 de Febrero tal y como lo hicimos el año pasado el dia de la presentacion "en sociedad" de AFAM, un dia fantastico del que muchos tenemos muy buenos recuerdos porque comenzaba una andadura maravillosa y que durante un año nos ha tenido unidos en multiples actividades donde nos hemos conocido un poco mas como padres, y donde tambien hemos conocido a nuestros hijos, hemos aprendido, hemos reido, nos hemos escuchado, hemos reflexionado nos hemos emocionado....y tambien hemos llorado...todas las experiencias contadas por los padres que tanto nos han aportado y por los maravillosos expertos y profesionales que tanto nos han ayudado y enseñado....Gracias a vosotros esta asociacion sigue VIVA....y asi debe seguir...tenemos mucho aun que hacer, mucho camino que recorrer y mucho que aprender por el bien sobre todas las cosas de Nuestros Hijos, nuestro mayor regalo.


Por eso no solo os invitamos a la comida que se celebrara en el Polideportivo de Armilla a las 1 de la tarde, el proximo Domingo 14 de Febrero si no que ademas me gustaria que os unieseis a esa maravillosa iniciativa que es AFAM haciendoos socios de la misma....Vuestras aportaciones no solo economica (solo son 35 € al año) sino vuestras experiencias como padres hacen que esta asociacion se enriquezca enormemente.


Os espero pues el Domingo 14 de Febrero en el Polideportivo de Armilla para compartir un dia inolvidable.




Loreto Castillo


AFAM
Menu adulto 14 €
Menu Infantil 9 €

lunes 1 de febrero de 2010

PREGUNTAS DE LOS HIJOS ADOPTADOS Y RESPUESTAS DE LOS PADRES SOBRE SU ADOPCION




Continua....


Hijos adoptados de tres a cinco años de edad


De 3 a 5 años, el niño se está alistando para la próxima etapa: enfrentarse al mundo. Comienza a desarrollar la habilidad de explorar, de iniciar proyectos y cuestionar todo lo que ve. Todas esta habilidades le ayudan a continuar la separación de sus padres, a prepararse para salir del mundo seguro de la casa al afuera salvaje y desconocido. Y en el momento que se asome al mundo exterior, va a comenzar a confrontar el hecho de su propia adopción. Debido a que en el niño pequeño su habilidad de pensamiento es tan rudimentaria, generalmente tiene problemas para entender las implicaciones de ser adoptado.

Hijos adoptados de seis y siete años de edad

Comenzando cerca de los 6 ó 7 años, el niño puede diferenciar entre adopción y nacimiento como modos alternativos de formar una familia. En otras palabras, reconoce que aunque todos entran al mundo de la misma manera, por el nacimiento, la mayoría de los miembros de las familias lo hacen naciendo dentro de ella. También reconoce que ser adoptado significa tener dos pares separados de padres ( los que me concibieron y los que me acogieron y educaron. Los niños comienzan a preguntarse acerca de su madre biológica; las preguntas sobre sus padres biológicos suelen llegar algo más tarde. Este es un buen momento para mostrarles fotografías, cartas o recuerdos de sus padres biológicos. Si no se saben las respuestas a sus preguntas o si la historia involucra un pasado complejo o penoso, conteste con "quizás" evasivos, mientras reafirma el valor de las personas involucradas y la dificultad de su situación antes de la ubicación de su hijo. Permitiéndole que piense sobre el tema, e incluso que fantasee sobre sus padres biológicos, induzcas a tu hijo a aceptar su rol en la familia y a desarrollar un grado positivo de autoestima. Sus curiosidades pueden derivar en temores acerca de temas como que sus padres biológicos aparezcan para reclamarlo, por ejemplo; por eso es tan importante que compruebes que él comprende bien el proceso y la razón de su adopción. El silencio y la evasión posiblemente harán que el niño piense que hay algo erróneo en sus orígenes y consecuentemente, que hay algo malo en él. La alternativa es decirle al hijo la verdad de lo que pasó; esto puede ser muy duro tanto para los padres como para el hijo, ya que en el fondo hay una verdad difícil de aceptar. Pero es más dañino no decírselo, ya que el niño percibe misterio, inquietud y silencio acerca del tema de sus padres biológicos y de su origen. Esta distinción entre nacimiento y adopción es muy importante, es la base de un significado y entendimiento más profundo que emergerá más adelante. Los niños en edad escolar incrementarán su capacidad para la solución de problemas. El aumento de pensamiento lógico, incremento de sensibilidad al punto de vista de otros, y experiencia en el salón de clases contribuye a este proceso. El niño adoptivo en edad escolar, por primera vez hace un esfuerzo espontáneo para considerar seriamente las circunstancias que rodean su nacimiento. Por mucho que los padres adoptivos lo intenten, será difícil evitar que sus hijos tengan sentimientos de pérdida y aflicción por los que inevitablemente pasan. Sin embargo, se los puede ayudar a que superen estas situaciones difíciles, validándoles tus sentimientos. En aquellos casos en que tu hijo requiera alguna información que no se encuentra en tu poder, ofrézcale ayuda para encontrarla. Un entendimiento joven que emerge de la familia también complica sus sentimientos acerca de ser adoptivo. Niños pequeños, generalmente menores de 7, definen familia primariamente en términos geográficos: su familia está compuesta por las personas que viven en casa. No se ve la conexión biológica como necesaria para ser miembro familiar. Esto significa que los niños pequeños aceptan fácilmente la afirmación de sus padres adoptivos que son parte de la misma familia y así va a ser para siempre.


Hijos adoptados de siete y ocho años de edad

Pero cerca de los 7 u 8 años, el niño comienza a reconocer que la familia normalmente se define en términos de relaciones consanguíneas. Viéndolo así, no tienen vinculación biológica con sus padres, pero si tienen padres biológicos ( y posiblemente hermanos biológicos), en alguna parte, y aquí algunos niños pueden comenzar a expresar confusión acerca de su lugar como miembro de la familia... Además, este periodo se caracteriza por el desarrollo de la lógica recíproca. Con respecto a la adopción, el desarrollo de la lógica recíproca ayuda a sensibilizar al niño en el asunto del abandono. Para los niños jóvenes, los padres adoptivos hablan acerca de la adopción enfatizando su deseo de tener un hijo y construir una familia. El niño, a medida que la historia avanza, necesitaba un hogar, y los padres adoptivos lo escogieron para ser parte de la nueva familia. Lo que usualmente no se discute es por que el niño necesitaba un hogar. Una vez que el niño entra en un periodo de pensamiento lógico, se percata de que para haber sido elegido, primero tuvo que haber venido de algún lugar, lo que significa que fue abandonado. Durante este tiempo, el niño comienza a entender adopción no solo en términos de construcción familiar, sino también en término de pérdida familiar.

Hijos adoptados de nueve a doce años de edad

Entre los 9 y 12 años, los chicos logran una comprensión más profunda de lo que significa el proceso adoptivo. Quizás aflore en esta época los primeros signos prematuros de tristeza o pesadumbre, a medida que los niños comienzan a resolver problemas, establecer prioridades y buscar relaciones. Es también en estos momentos en que empiezan a ver el lado público de la adopción y a comprender que, socialmente, son diferentes a sus amigos, aunque tal vez todavía no comprendan bien por qué esta diferencia debe importar. Los niños están más capacitados para procesar información embarazosa sobre su adopción que cuando llegan a la adolescencia. Si la historia de su hijo incluye situaciones desagradables, sin embargo, asegúrese de conversar y compartir con él los hechos sin emitir juicios sobre ellos.

Hijos adoptados adolescentes

Entre los 13 y 15 años es bastante común que su joven hijo adolescente no quiera frecuentar a sus padres biológicos ni a los adoptivos. Esta es una época particularmente difícil para la mayoría de los jóvenes, en la cual desean asimilarse a su entorno y no ser diferenciados por ninguna característica, sea esta cual fuere. Desde los 16 años en adelante, como sucede con la mayoría de los jóvenes, los adolescentes adoptados están constantemente tratando de descubrir cómo encajan en el mundo que los rodea, así como procurando establecer su propia independencia. Frecuentemente, este es un período en que muestran un inusitado interés por los temas de la adopción y por obtener informes acerca de su familia biológica. A medida que los adolescentes se desarrollan sexualmente, comienzan a analizar las diferentes opciones que sus padres tenían, y muchas veces juzgan sus acciones y decisiones. También luchan constantemente por lograr su propio equilibrio entre las influencias genéticas y las del medio ambiente.



sábado 23 de enero de 2010

PREGUNTAS DE LOS HIJOS ADOPTADOS Y RESPUESTAS DE LOS PADRES SOBRE SU ADOPCION


La adopción según la edad de los niños
La verdad por encima de todo

Las conversaciones con tu hijo deberán ser adecuadas a su etapa de desarrollo, temperamento e influencias externas. Los hijos adoptados durante su temprana infancia experimentan el dolor de la separación de sus padres biológicos. Todos los niños adoptados deben ajustarse a las nuevas imágenes, nuevos sonidos, nuevos olores y nuevas experiencias. Durante las etapas preverbal y verbal temprana, los padres tienen una perfecta oportunidad de comenzar a compartir con el niño el tema de la adopción de una forma tranquila y cómoda, para edificar así los cimientos de futuros diálogos.
Cuando su hijo adoptado es pequeño- Utilice con frecuencia la palabra adopción. Eso les dará la oportunidad de acostumbrarse a decir la palabra sin sentirse incómodos ni molestos.- Utilicen la palabra adopción en un momento en que sientan próximos a su hijo.- Utilicen la palabra adopción de forma espontánea. No la digan con demasiada frecuencia, sólo cuando parezca natural hacerlo. Tu hijo, por supuesto, no comprenderá estas conversaciones, pero comenzará a familiarizarse con el término adopción y con los tonos que empleas para referirse al tema. Es en la etapa infantil cuando se debe preparar una comunicación abierta sobre adopción, lo que dará buenos frutos más adelante. Sean sinceros consigo mismos de modo que puedan ser sinceros con tus hijos. Sois una familia adoptiva y no pueden cambiar ese hecho. Tus hijos tienen el derecho de saber, cuando sea posible, acerca de sus antecedentes y de su adopción. Si intentan ocultarles los hechos, ellos se sentirán engañados y traicionados cuando a la larga descubran los secretos ( y lo harán). A medida que sus pequeños muestran más curiosidad con respecto a la vida y el nacimiento, estarán más interesados en qué papel juegan ellos en el esquema de la existencia.


Hijos adoptados de un a tres años de edad

De 1 a 3 años los niños están muy ocupados ganando control de ellos mismos y del mundo. Físicamente, el control real comienza durante esta etapa, control de esfínteres, de caminar, de auto-alimentarse, de sus padres a través del no, etc. Alrededor de los 3 años, el niño comienza a aprender acerca de la familia y a concentrar sus intereses en cómo y cuándo nació. Antes de que tus hijos puedan entender el proceso de la adopción y las diferentes formas en que puede estar constituida una familia, es necesario que comprendan las formas por las cuales se puede tener un hijo.Es alrededor de esta edad cuando comienzan a preguntarse si crecieron en la barriguita de su mamá; por lo tanto, he aquí un momento oportuno para explicarles el proceso de adopción y las diferentes formas en que un niño pueda ingresar en una familia.
Cuando tu hijo le interrogue sobre el nacimiento y la adopción- prepárese para ser interrogado- considérelo como una oportunidad- conteste solamente lo que le preguntan, no entre en detalles. Estas preguntas son características de las que formulan todos los niños, y sus hijos no serán una excepción:¿Cómo salió el bebé?¿Nací yo de esa manera?¿Estuve yo en tu barriga, mamá?¿Por qué no crecí yo en tu barriga?Explique a tu hijo que los bebés salen por una abertura especial que tienen todas las mujeres, y que todos nacemos de esa manera.

Que él no creció en tu barriga, pero creció en la de otra señora y ya cuando él había nacido, vosotros lo adoptaron. Hágale saber de lo muy felices que estáis por su nacimiento y de que él forme parte de toda la familia. Cuando tu hijo pregunte por qué no creció en tu barriga, le puedes contestar que lo intentó pero que no lograron. Y él tuvo que venir de otra barriga. Si lo desea, añada que tu querías tener un hijo, de modo que él creció en la barriga de otra señora, y cuando nació, vosotros fuisteis a buscarlo y lo adoptaron.No trate de decir a tu hijo más de lo que él puede entender. A medida que crezcan, las informaciones también crecerán y serán más adecuadas para ellos, según la edad que tengan.Es importante hablarle, no sólo de su historia después de ingresar en la familia, sino también acerca de sus orígenes y sus progenitores. Este concepto de una historia de vida global resulta crítico para el desarrollo de su identidad, y debe incluir todo lo que sepas respecto del día en que él nació. El niño necesita saber que su nacimiento fue igual al de todos los otros niños, que forma parte de una familia, y que las familias están compuestas por personas que viven juntas y se aman unas a otras.

domingo 10 de enero de 2010

AFAM y el Centro Maria Zambrano


En colaboración con las Psicólogas Maria Artacho y Carmen Delgado tienen el placer de invitaros a la charla titulada:


"Factores que facilitan y dificultan la vinculación afectiva en la adopción".

Que se celebrar el próximo día 22 de Enero (viernes) a las 6 de la tarde en el centro Maria Zambrano situado en Avenida de América, 55(junto a la oficina de correos del barrio El Zaidín)C.P. 18008 GRANADA. Telf.: 958 12 69 66Móvil: 617 30 53 84
http://www.centromariazambrano.es/2009/03/formulario-de-contacto.html


Todos los padres estáis invitados a la charla que será Impartida por Carmen Delgado psicóloga, y especialista en Adopción.

Contamos con vuestra asistencia para tratar un tema tan importante como es este.

Como ya sabéis tenemos un monitor que se quedara jugando con los niños, el tiempo que dure la charla.

Más información en http://afam08.blogspot.com/

AFAM

lunes 21 de diciembre de 2009

UN SUEÑO DE NAVIDAD


Había una vez una niña llamada Claudia. Era una niña pobre y huérfana que no tenía nada para comer. Buscaba comida por todos lados: en los contenedores, en la parte trasera de los restaurantes, en los desperdicios de los mercados... Así durante meses y meses. Llegó la Navidad pero Claudia no la podía disfrutar como todos los niños de su pueblo. El día de Nochebuena, todas las familias cenaban pavo, langostinos, turrón, mazapán y muchas cosas más, cantaban villancicos y disfrutaban con sus seres más queridos. Pero Claudia no, ella si cenaba algo era una raspa de pescado o un poco de pan duro.
Por la noche, cuando todo el mundo dormía, se dirigió a su rincón para intentar dormir pero no pudo, empezó a sentir una gran congoja, un llanto interior sin soltar lágrimas. Ella todos los días soñaba y deseaba de todo corazón tener una familia de verdad, poder abrazar a su mamá y a su papá con mucha fuerza, poder abrir los regalos de Papá Noel junto a ellos.
De pronto, una luz brillante pasó por delante de la luna llena, era Papá Noel con su trineo que iba a repartir regalos entre los niños y las niñas de aquel pueblo y, claro, como todos sabemos, Papá Noel sólo reparte regalos a quienes se hayan portado bien. Claudia toda su vida fue una niña muy buena.
Cuando Papá Noel terminó de repartir regalos y regresaba a su casa escuchó un suave llanto que venía de un oscuro rincón. Era Claudia. Papá Noel repasó su lista de niños buenos y allí estaba su nombre, CLAUDIA, pero no tenía apellidos. Papá Noel pensó que debía ser la niña que en su carta pedía tener una familia así que cogió su polvo mágico y lo espolvoreó cerca de la niña. Ella levantó la cabeza secándose las lágrimas y vio a una mujer y aun hombre que la tapaban con una manta suave y calentita. Minutos más tarde le preguntaron que dónde estaban sus padres y ella les contó que era huérfana y no tenía a nadie en el mundo. La pareja la abrazó y la invitó a pasar con ellos la Nochebuena.
Al día siguiente decidieron que Claudia se quedaría para siempre con ellos. hicieron todos los trámites para poder adoptarla y ser su verdadera familia y al cabo del tiempo lo consiguieron. Claudia desde ese día se siente muy feliz y no para de abrazar a sus padres y de repetirles lo mucho que los quiere. Viven los tres muy felices como una verdadera familia y la tristeza ha desaparecido de los ojos de Claudia. Papa Noel ha podido por fin borrar a Claudia de su lista de regalos pendientes y se siente muy orgulloso de haberle entregado el mejor regalo de todos los que llevaba.
(Raquel Fuentes)

miércoles 2 de diciembre de 2009

«En mi barriga no, en mi corazón»



«Mamá, ¿tú también me llevaste en tu barriga?». «No, yo te llevé en mi corazón». La respuesta no pudo dejar más satisfecho al hijo mayor de María y Juan -nombres ficticios-, padres adoptivos de varios hermanos -el número exacto, la edad y el sexo se mantienen ocultos para preservar su anonimato- que vinieron a colmar su hogar de risas, rabietas, ilusiones, preocupaciones y juguetes. Hace tres años que nació de golpe esta familia numerosa, un embarazo múltiple que apenas duró dos días, desde un viernes en el que recibieron la llamada de Servicios Sociales hasta que el lunes ambos dijeron «sí». «Sí» a asumir la responsabilidad de cuidar y querer para siempre a unos niños que no partían de cero, con edades distintas, diferentes expectativas de adaptación, vagos recuerdos o experiencias imborrables.
Todo el lote en unos vástagos «deseados y muy queridos», dicen sus padres, dispuestos, aún hoy que todavía están en el periodo de acogimiento preadoptivo, a aumentar de nuevo la familia. El mayor lo está deseando, «le encantan los bebés», dice el padre; y el pequeño anda medio 'mosca' por si le arrebatan el trono de la casa, situaciones «normales» en una «familia normal», repiten hasta la saciedad, en la que los niños no vienen de París ni cuela el cuento de la semillita. «Nunca podrán decir de nosotros que les hemos mentido», cuenta la madre y, cuando preguntan, la respuesta es: «Iremos a buscar al bebé como hicimos con vosotros, pero esta vez todos juntos», y será de nuevo un hijo «del corazón».
Cada primavera, esta familia cántabra celebra su aniversario. «Fue un marzo lluvioso», cuentan, cuando los pequeños atravesaron por primera vez el umbral de su nueva casa procedentes de un centro de acogida. Antes de dar este paso hubo un breve encuentro, la 'fase de acoplamiento' le llaman, «les conocimos un par de horas y ya. A los 15 días estaban con nosotros», cuenta Juan. «Antes llamamos a nuestras madres, sus futuras abuelas, y nos dijeron 'si os veis capaces, adelante'. Las familias nos apoyaron muchísimo», añade María. La decisión cambió de forma radical la vida de la pareja: «Vivíamos solos con nuestros perros, los dos trabajábamos sin horario, y recibimos opiniones de todo tipo: que si varios hermanos era una locura, que si la adopción nacional es un error.». «¿Tú que votas? Yo sí», dijo María, «y yo», contestó Juan.
En esos quince días cambiaron la casa para adaptarla a sus nuevos inquilinos, compraron ropa para todos, buscaron colegio. Llega la hora de ir a buscarlos: «El mayor nos agarró de la mano y nos dijo 'vamos'. Vinieron las abuelas, '¿quiénes son?', preguntó, 'tus abuelas', y 'abuelas' las llamó desde el principio. Al momento decidió ser feliz», cuenta María.
No fue todo tan fácil. Otro más pequeño, tal vez el más sensible de los hermanos, tardó un poco más en aceptar a su nueva familia: «Tres semanas exactamente. Necesitaba sentirse seguro, saber dónde estaba», explica su madre, que advierte que a los niños les da igual lo bonita que sea una casa, lo que importa es que sea su casa, que no empieza a serlo hasta que no están sus garabatos y sus cromos favoritos por las paredes. Un buen día llamó a María y a Juan 'papá' y 'mamá' «y hasta hoy».
Y papá y mamá también asumieron sus nuevos roles, una más volcada en el cambio de pañales, otro en otros menesteres, «todo fue evolucionando de manera normal, para uno su mami es la reina de la casa, para otro su papá es Dios». Más tarde uno dijo: «mi mamá es muy lista y mi papá es muy fuerte», y tal vez el mes que viene la diosa sea María y el rey Juan, en un crecimiento progresivo en todas las partes, salpicado de momentos banales y trascendentes: «Es como si hubieran optado por olvidar su pasado, nunca hablan de ello ni hacen preguntas», y también los padres optaron no saber más «para no estar mediatizados».
Creen que es preciso que este tipo de situaciones se desdramaticen, que la sociedad deje de imaginar «historias de Dickens» en el pasado de los niños adoptados. En una ocasión que la familia pasaba cerca del orfanato, uno dijo: «esta calle no me gusta» y otro un día preguntó: «¿te acuerdas cuando era pequeño y tú no estabas?». «Te estaba esperando, hijo». Son respuestas fundamentales, «armas» que los pequeños necesitan para seguir construyendo su biografía, que goza de un prólogo fundamental: «los vínculos entre ellos.
Llama la atención lo unidos que están, al ser varios ha sido mucho más fácil», dicen, y juntos emprenden la aventura de crecer y superarán el trauma de la adolescencia, cuando tal vez en esta casa se escuche un «tú no eres mi madre» en los momentos rebeldes, igual que los hijos biológicos espetan a veces «pues no haberme tenido».
Son cábalas sobre un futuro imposible de imaginar sin sus hijos. Juan y María están convencidos de que muy pronto llegará la adopción definitiva. Critican la lentitud de la Justicia en casos tan importantes pero tampoco viven con el auto del juez en la cabeza. Día a día se valoran los progresos, se resuelven los problemas, se superan otros obstáculos de adaptación ajenos a la familia, que los hay, sobre todo en el colegio -en un sistema educativo que no prepara a los docentes ante estos casos- y entre los que desean saber demasiado.
Odian el «qué suerte han tenido» que alguno dice de sus hijos. «Se fijan en lo material, pero no entienden que ellos nos han dado mucho, muchísimo más a nosotros», dicen sus padres, por cierto, enormemente orgullosos de que éste «cada vez se parece más a su padre» y aquel otro «es igualito a mamá». Cosas de la convivencia, que ensambla las piezas de tal manera que María admite: «A veces me falta poco para pensar que los he parido yo».

viernes 20 de noviembre de 2009

"CONCIERTO LIRICO DE NAVIDAD"
























AFAM (Asociación familias adoptivas de Granada) en colaboración con el Ayuntamiento de Churriana de la Vega les invita al primer…


"CONCIERTO LIRICO DE NAVIDAD"


Que se celebrara el próximo 13 de Diciembre, Domingo de 6 a 8 de la tarde en el Teatro de Churriana de la Vega
Y con la colaboración de:

Carmen Rosalía García Marín, Mezzosoprano
Mª del Mar García Ruiz, Soprano
Pablo Segura Torres, Pianista


Será un maravilloso concierto para disfrutar en Familia
Podéis invitar a vuestros familiares y amigos.
¡¡¡¡ Os esperamos a todos!!!!

Afam


Nota: Dadas las características de la actuación se ruega mantener silencio durante el concierto. Gracias

Otras ventajas de ser Socio de AFAM

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